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Si debes entregar un texto y no tienes suficiente tiempo para corregirlo con calma o que alguien más lo haga, además de tratar de revisarlo tú mismo lo mejor posible, puedes hacer algunas cosas muy sencillas para mejorarlo empleando la función “Buscar en el documento” incluida en cualquier procesador de texto.


1. Detecta dobles espacios y otras incorrecciones


Cuando estamos acostumbrados a leer y escribir en el procesador de texto es fácil encontrar a simple vista los espacios dobles entre palabras. Aun así, si lo que hemos escrito es demasiado largo o ya estamos cansados de leer puede que muchos se nos escapen. Ve a la función “Buscar en el documento” (en Word arriba a la derecha) y teclea dos espacios con la barra espaciadora. Emplea la función “Remplazar” para sustituirlos por espacio sencillo y listo. También puedes buscar otras faltas, como punto después de signo de interrogación de cierre (?.), dos puntos (..), espacio antes de coma o punto (x , x .) y coma punto (,.).


2. Ve directo por las muletillas


Cada uno de nosotros conocemos nuestras manías al escribir y cuáles son aquellas palabras o frases que repetimos de manera automática. Las muletillas no sólo cansan al lector, también pueden dar la impresión de que nuestro vocabulario es muy reducido. Si tú sueles escribir mucho “bueno”, “pues”, “o sea” o “dado que”, busca directamente esa frase o palabra, despliega la lista de coincidencias en la barra lateral y revisa en qué ocasiones puedes cambiar la palabra molesta por otra y en cuáles puedes eliminarla.


3. Busca terminaciones que suelen provocar cacofonía


A pesar de que hay frases cacofónicas que sólo es posible detectar a través de una lectura cuidadosa, si no tienes mucho tiempo para hacerla puedes buscar aquellas terminaciones que de forma más frecuente provocan cacofonía. Por ejemplo, los adverbios terminados en –mente (afortunadamente, simplemente, especialmente), los participios terminados en –ado o –ido (comprado, comido, cortado, sacado) y los gerundios que terminan en –ando o iendo (diciendo, escribiendo, cantando). Como en el punto anterior, es muy útil desplegar las coincidencias en la barra lateral y ver qué tan cerca aparecen una palabra de otra para cerciorarte de si en realidad producen cacofonía o en todo caso son expresiones que aparecen de forma innecesaria.


4. Busca conectores


Cuando escribimos un texto, sobre todo si es largo, es probable que de entrada no hayamos prestado mucha atención en procurar que los conectores empleados no sean siempre los mismos. Busca los que utilizas con mayor frecuencia: sin embargo, además, por otra parte, asimismo, etc. Si notas que “sin embargo” aparece 25 ocasiones trata de sustituirlo algunas veces por un sinónimo, digamos “no obstante”. Fíjate también si es posible suprimir el conector sin afectar la unidad del texto, de ser así ¡hazlo!


5. Busca las palabra más frecuentes del documento


Supongamos que hemos escrito un ensayo o un artículo de opinión respecto a los pasatiempos de los niños entre 4 y 7 años. En ese caso, se me ocurre que las palabras que quizá habremos repetido más de la cuenta podrían ser pasatiempo, niños, infantil, edad y juego/juegos. Busca esas palabras y haz lo mismo que en los casos anteriores. Si en realidad son necesarias, déjalas o trata de sustituirlas por un sinónimo; si no lo son, deshazte de ellas.

Escrito por Nidia Cuan.