A muchas personas se les dificulta comenzar a redactar. Es una cosa normal. Sobre todo si jamás lo han hecho antes. A pesar de que en la mayoría de las licenciaturas la tesis continúa siendo un requisito para obtener el título, muy pocos planes de estudio cuentan con materias enfocadas en la redacción.

Ante el pánico que provoca la hoja en blanco, hay tres cosas que me parece pueden funcionar para comenzar a escribir.

1. La más obvia es delimitar el tema. Es una labor que se puede llevar a cabo a todas horas. No se trata de darle vueltas una y otra vez al asunto. Eso generalmente provoca delirio. Como ocurre con cualquier tipo de diálogo (incluso el interno), lo importante es llegar a una conclusión. Un ejercicio que puedes hacer es escribir un título que exprese de manera concisa el tema que tratarás. La idea es que a través del ejercicio puedas llegar desde “El petróleo”, pasando por “La producción petrolera en México”, hasta algo como “Consecuencias de la baja de los precios del petróleo en México”.

2. La segunda es precisar el objetivo del texto y conocer al lector. Un texto puede estar destinado a diversos fines: informar, vender, persuadir, explicar. Saber esto y a quién está destinado lo que escribes te ayudará a elegir qué tipo de lenguaje emplear y qué tanto debes profundizar en la información. Si el texto titulado “Consecuencias de la baja de los precios del petróleo en México” está destinado a economistas, el lenguaje sería muy distinto al que usarías si estuviese destinado al público en general. De igual manera, el desarrollo sería mucho más amplio si fuese el tema de una tesis o tesina que si se tratara de un artículo de difusión.

3. Por último, escribir un índice comentado, resumen o esquema. Si eres más visual, quizá sea de mayor utilidad hacer un cuadro sinóptico o un mapa conceptual. Cada uno puede funcionar para diferentes objetivos. El índice es útil sobre todo para las tesis. Te ofrecerá una idea detallada tanto de la estructura como del contenido del texto. El resumen, por el contrario, es bastante más general.

Los esquemas pueden ser tan extensos como desees. Entre más trabajes en esta parte, más fácil será comenzar a redactar. Un amigo, por ejemplo, después de hacer un índice o resumen suele listar en Excel el contenido hipotético de cada uno de los párrafos del apartado. Qué elegir dependerá de ti y del tipo de texto que necesitas redactar.

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